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miércoles, 16 de marzo de 2011

los últimos de Fukushima (16-03-2011)

Parece el titulo de una película bélica de la segunda guerra mundial, pero son los que Japón consideran en éstos momentos los máximos heroes del pais. Mucho se puede hablar sobre el gran terremoto del 11-M-11 en Japón, el posterior tsunami y sus consecuencias en la central nuclear de Fukushima. El pueblo japonés, pese al sufrimiento, la preocupación y el miedo, demuestra una entereza admirable. A pesar de los miles de muertos, las televisiones apenas muestran cadáveres o la desesperación en los rostros de los japoneses. Son conscientes de que se cierne sobre ellos, una seria amenaza nuclear proveniente de la central de Fukushima y de que en ésta central un grupo de personas están haciendo historia sin ser conscientes de ello, concentrados en luchar dia y noche, por turnos y sin descanso, para minimizar los efectos de una peligrosa radiación. Una vez todo el mundo ha visto una y otra vez, las imágenes del terremoto, y sobre todo, del devastador tsunami, toda la atención está centrada en ésta central y en un grupo reducido de personas, que luchan contra una de las amenazas mas devastadoras que se conocen, y conscientes del riesgo que corren. Mientras el resto del mundo debate, discute y se enfrenta, sobre la conveniencia de la energia nuclear, éste grupo de personas se está sacrificando para que los temibles efectos de la fuga radioactiva no se propaguen. Ya se les reconocen cómo "heroes", y también les llaman, "los últimos de Fukushima", "los liquidadores", o incluso "los kamicaces". Dificil ponerse en su lugar, aún siendo técnicos o expertos en la materia. Los 50 de Fukushima, ante la gravedad de la situación, tuvieron que ser reforzados por un nuevo grupo que ayuda a relevos constantes y rápidos, para no sobrepasar el límite de exposición. Apenas llegan noticias de éste grupo al resto de los ciudadanos. Se calcula son 150 técnicos, que se turnan sin cesar, con el único objetivo de refrigerar los tanques. La empresa es dificil, porque existe daño considerable en la central, y los motores de refrigeración, quedaron inservibles por el tsunami. Se supone están bombeando agua de todas las maneras posibles, y con pobres resultados. Algún periodista ha podico contactar con uno de éstos operarios, que le ha contestado que no tenia miedo a morir, porque era su trabajo y su responsabilidad. Las explosiones, y escapes radiactivos, sufridos desde hace ya demasiados días, habrán sido grandes mazazos, para muchos de los que allí luchan contra el monstruo. Muchos de los técnicos, en sus ratos de descanso, posiblemente también pensarán, que ya no hay solución posible, pero aún así lo intentarán todo. Son japoneses. El trabajo, el reconocimiento, la responsabilidad, el deber y su servicio a la comunidad, así se lo exigen. Mi reconocimiento y admiración para todos ellos, y mi gran deseo, de que no sólo eviten la catástrofe, sino que además no sufran las temibles secuelas que les pueda ocasionar la radiación a la que muchos se habrán visto obligados a soportar. También estoy seguro, que después de ésta tragedia, la seguridad de las centrales nucleares, ya de por sí, bastante seguras, lo serán todavia mas en el futuro.
Dicho ésto, debe reconocerse, que la central aguantó uno de los mayores terremotos que se hayan conocido, pero no lo pudieron hacer los sistemas de refrigeración. Y ello, puede ser fruto de alguna irresponsabilidad. Aprender bien de los errores, es lo que mas enseña. En mi modesta opinión, (no soy técnico en la materia), estoy convencido de que esa central nunca debió construirse. Es de sobra conocida la gran actividad sísmica que rodea la zona, y que una de sus lógicas consecuencias son los tsunamis. Todas las centrales nucleares japonesas deberían haberse construido en el interior y en la costa oeste. Ante la construcción de una central nuclear, no sólo se ha de preveer las mediciones históricas de los niveles de los terremotos, o los tsunamis. La naturaleza nunca ha sido regular, por mucho tiempo, y no siempre es predecible. Una central nuclear no debe construirse para que resista un terremoto de 8,4, sino de 10. Tampoco debe construirse en una zona de riesgo de tsunamis, aunque históricamente se conozca que nunca han sobrepasado los 4,5 metros de altura. Y se deben tener en cuenta todos los altos riesgos, que aunque impensables, cuentan con un porcentaje mínimo de que puedan ocurrir, cómo el choque de un avión Jumbo en vuelo. ésto exigiría, una inversión muy alta, pero no imposible. Hay muchas centrales nucleares en el planeta, y su número ha ido creciendo. Es hora de limitar su crecimiento. Algunas, por su antiguedad, habrá que cerrarlas definitivamente, otras deberán reforzar su seguridad, y a las nuevas se les deberá exigir una seguridad todavia mayor. las inversiones en energias alternativas, deben crecer, aunque sea para complementar la energia nuclear. La energia limpia, tiene futuro. Sólo hace falta convencimiento de ello, buenos investigadores y mucha inversión. No sé explicar el cómo o porqué, pero en el futuro, no me extrañaría que la energia sólo proviniese de lo que mas existe en nuestro planeta, sol, aire y agua. Podemos y debemos mejorar!